
Un joven espera en el parque un último encuentro. Huérfano de madre desde los doce años, su mente bucea durante la espera por sus recuerdos mientras busca componer y recomponer su realidad y a sí mismo, nadando entre emociones, sombras y heridas.
Con un ritmo y lenguaje tan cruciales como la trama, su protagonista se sumerge en un torbellino donde se arremolinan memoria, familia, duelo y locura, todos ellos a merced del tiempo, personaje también central de la novela, donde el presente se entrelaza con múltiples hilos temporales que resignifican la espera.
La profunda prosa poética nos sumerge en un flujo de conciencia tan lírico como torrencial, arrastrando al lector hacia todas esas emociones soterradas a las que, igual que al protagonista, mcuhas veces no podemos o no nos atrevemos a nombrar.